La adolescencia es un período de cambios. Cambios en el cuerpo, en el estado de ánimo, entre otros. Es una época de inseguridad personal, pero también de autoafirmación, búsqueda de uno mismo y formación de la personalidad.

Según los especialistas, el modelo actual de sociedad en el que estamos inmersos está generando en muchos niños y adolescentes una gran sensación de inseguridad, incertidumbre y desprotección.

La incertidumbre cuestiona nuestra seguridad y tranquilidad, la zona de confort en la que solemos vivir.

En un mundo en constante transformación, donde los avances tecnológicos y sociales suceden a una velocidad vertiginosa, nuestros adolescentes enfrentan el desafío de adaptarse a los cambios y construir su futuro en medio de la incertidumbre. Pero, ¿cómo podemos brindarles la seguridad y estabilidad que necesitan en un entorno tan volátil?

Es cierto que debemos preparar a los jóvenes para enfrentar los desafíos y oportunidades que surgen con cada nueva era. Debemos fomentar en ellos la capacidad de adaptación, la mentalidad abierta y la disposición para aprender y crecer constantemente. Sin embargo, también debemos tener presente que en medio de la vorágine de cambios, nuestros adolescentes necesitan contar con un piso firme donde pararse y encontrar seguridad en su camino hacia el futuro.

Dar certezas implica construir cimientos sólidos en la vida de los jóvenes. Esto implica proporcionarles valores arraigados, un sentido de identidad y pertenencia, así como brindarles apoyo emocional y estructura en su desarrollo. Al ofrecerles una base sólida, les permitimos tener una visión más clara de quiénes son y hacia dónde quieren dirigirse en la vida.

La construcción de estos cimientos se basa en el fortalecimiento de su autoestima, nutriendo sus habilidades y talentos, y brindándoles oportunidades para experimentar y explorar diferentes áreas de interés. Además, es importante fomentar una mentalidad de crecimiento y resiliencia, enseñándoles a aprender de los fracasos y a enfrentar los desafíos con determinación y optimismo.

Los cimientos sólidos también deben incluir el fomento de relaciones significativas en su entorno, ya sea con la familia o los amigos. Estas relaciones les brindarán apoyo y les ayudarán a construir una red de apoyo en momentos de dificultad.

Si los jóvenes tienen problemas los padres tienen que cambiar y prepararse para sus cambios, la relación con ellos se tiene que transformar.

Los jóvenes, pese a todo, no son tan unidimensionales como creemos. Seguimos viendo que uno de los valores que se señalan para la felicidad es la existencia de la familia y vínculos y lazos afectivos de amistad y amor.


Es fundamental que como padres, educadores y miembros de la sociedad, nos comprometamos en proporcionar a nuestros adolescentes las certezas necesarias para que puedan enfrentar el futuro con confianza. Si bien es importante adaptarse a los cambios, también debemos recordar la importancia de construir una base sólida que les permita tener algo seguro en sus vidas.

En este proceso, es esencial escuchar a nuestros adolescentes, comprender sus necesidades y preocupaciones, y brindarles el apoyo emocional y el espacio para expresarse. Al crear un ambiente seguro y de confianza, estamos sentando las bases para que construyan su propio camino hacia el éxito y la estabilidad.

En conclusión, en un mundo en constante cambio, es fundamental proporcionar certezas a nuestros adolescentes. Necesitan un piso firme donde pararse y construir su futuro. Adaptarse a los cambios es importante, pero también lo es brindarles estructura, valores arraigados y apoyo emocional. Al construir cimientos sólidos, les estamos ofreciendo las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos y lograr el éxito en una sociedad en constante evolución.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *